Sanny

Sanny nos describe cómo vivió su situación de acoso escolar:

“Me llamo Sandra, tengo casi 21 años y vengo a contarte un poco el problema de bullying que yo tuve desde los 10 años hasta los 13 años. En ese colegio estuve desde los 6 años soy una chica tímida pero tenia mi grupo de amigas hasta que repetí curso, fue muy duro para mi. Realmente cuando empezó el curso no conocía a nadie pero intentaba llevarme bien con mis compañeros. Me acuerdo de por qué empezó el problema. El primer día que empezamos las clases, yo en vez de irme con mis nuevas compañeras me fui con mis amigas y no les agrado a mis compañeras esa acción. Al día siguiente, me vinieron un grupo de chicas diciéndome que “por qué en vez de irme con ellas me fui con mis amigas” y simplemente les dije “porque no os conozco y me siento mejor con ellas”. Desde ese día comenzó la tortura. Al principio empezaron bien, conociéndome, tratándome pero un día empezaron con un juego: cuando yo me acercaba se iban corriendo, mirándome, cuchicheando y riéndose porque iba detrás de ellas hasta que me cansaba de correr como tonta detrás de ellas. Desde ese día empezaron a hacerme de menos las chicas y todo 4º de primaria. Si una persona me hablaba, empezaban a decirle mentiras de mi y la alejaban. Si había algún chico que me gustaba y se enteraban, se lo decían a ese chico, hacían que ese chico me rechazara delante de mucha gente. Pensé que seria algo temporal pero en 5º fue peor. Todos los del colegio, incluyendo profesores, me conocían como “Sandra la muda” o la que huele mal”. Los profesores en vez de proteger a una persona que anda siendo acosada y maltratada psicológicamente por sus compañeros, apoyaban a esas personas a hacerlo. Decían mis compañeras y compañeros que los acosaba en messenger y los amenazaba e insultaba cuando realmente era al revés. Me vino un día mi tutora y, en vez de escucharme, escuchó a esas personas que se metían conmigo, me insultaban y yo me defendía. Algunos profesores me miraban con pena y otros con asco. Me insultaban y me rechazaban algunos profesores delante de clase o me excluían de ejercicios en grupos “porque nadie se quería sentar conmigo o hacer un trabajo conmigo”. Otros profesores me preguntaban como estaba, y si empezaban a hacerme de menos mis compañeros les ponían como “puntos negativos” o los expulsaban de clase. Mi tutora era la peor. Sabia como estaba y en vez de ayudarme, hacia lo imposible para que mis compañeros se rieran de mi. Me mandaron a una psicóloga del colegio y ya me llamaban mis compañeros “loca” por ir a una persona que me escuchara pero en vez de mejorar, empeoraba.

Como no veía soluciones empecé a no ir a clases, a estar en casa, ir al parque porque ir al colegio para mi era una tortura, tanto que vomitaba todo lo que llevara en el cuerpo, temblores, me ponía enferma con solo pensar en ir al colegio. Empecé a bajar las notas y cuando iba a clase es porque llamaban del colegio diciendo que sino llamarían a los servicios sociales por que yo no iba. En 6º ya no hablaba con nadie, ni escuchaba, la gente me excluía. Empecé a hablar en voz alta tanto que la gente pensaba que estaba realmente “loca”, todo el colegio ya me conocía, me veían y me insultaban. Los profesores lo veían y no hacían nada, y yo simplemente pensaba en que este año era el ultimo y que me iría.

A mi tutora y a los profesores que la tomaban conmigo, no les tenia respeto. Si me decían de hacer algo, yo no lo hacia. Mi tutora se cogió la baja por maternidad y trajeron a una profesora que vio el panorama y, por una vez en 3 años, me sentía apoyada por alguien. Intentó ponerme compañero de pupitre, no funcionó porque siempre querían cambiarse y dejarme sola. Realmente vio que ellos eran los que me excluían, me trataban mal y no yo a ellos. La profesora intentó ponerme con un profesor de apoyo para que en 3 asignaturas no estuviera con mis compañeros sino un profesor y yo solos. Creo que fue que lo único que se le ocurrió a esa profesora, pero aun así mis compañeros/as y demás me buscaban para insultarme.

Un día de Abril fue como todos los días: ir a clases a regañadientes, dos profesores gritándome y haciéndome de menos, creo que ese andaba cansada de esa situación de escuchar y no hablar, de tener problemas con la comida o de andar siempre nerviosa por no saber que me pasaría hoy. Ese día me quedé a comer en el comedor y me quedé en un banco ha esperar la hora de entrar en clase. Vinieron 3 chicos a insultarme y a picarme, yo les decía que se callaran y seguían riéndose, y ese día explote empecé a gritar, a insultar, a decir todo lo que pensaba y llorando. Una cuidadora vino a calmarme y yo en vez de calmarme me puse peor. Una profesora me abrazo, se mantuvo callada y estuvo conmigo hasta que toco la hora de ir a clases. Los tres compañeros que me hicieron eso fueron a un profesor que fue uno de los que me grito ese día. La profesora sustituta vino a buscarme y a preguntarme qué había paso. Le conté pero le dije que quería irme a casa porque no me encontraba bien y me dijo que no podía hacer eso por que era una responsabilidad así que me quede hasta la hora de salida.

Siguieron riéndose, haciéndome de menos e insultándome, y los profesores que apoyaban a esas personas que me hacían la vida imposible. Al final de todo, aprobé todo y me fui de ese colegio que, aún hoy en día, cuando paso cerca, me trae malos recuerdos. Hace unos 3 años volvieron a contactar conmigo pero esta vez por una red social llamada “Tuenti”. Me insultaban con mensajes privados. A uno de ellos le dije que si seguía acosándome e insultándome, iría a la policía. Después de eso nada pasó.

Aunque hayan pasado tantos años de esto, de haber ido a psicólogos, terapeutas y más cosas para ayudarme a asimilar esto, a aceptarlo y vivir con ello, no puedo. Aun recuerdo las risas, los insultos y todo el dolor que me hicieron pasar esas personas, tanto que ahora no me relaciono bien con la gente. Puedo relacionarme con una persona por separado pero en grupo no puedo, me consume. Empiezo a pensar que se reirán de mi, me harán de menos o no les gustará como soy. Hoy en día tengo amigos/as y he tenido relaciones amorosas pero no confió en las personas, no muestro como soy realmente ni mis sentimientos. Ahora, si me hacen daño, yo hago más. Es una forma de defenderme o no sé realmente.

Pensé en suicidarme muchas veces cuando viví todo esto. Ahora, creo que poco a poco mejoraré. Aún así mi vida la veo diferente y aún con 21 años me siento impotente, por no haber hecho algo. Sigo sin entender porque los mismos profesores que supuestamente tienen que cuidar y proteger a sus alumnos, se pusieran también hacerme esas cosas. Tampoco sé porque mis compañeros/as lo hicieron…. Solo espero que en unos años pueda mejorar, pueda tener una vida normal y que esto deje de afectarme.”

– Sanny

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