Mario

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Esta es la historia de Mario:

“Hola Me llamo Mario Jiménez Pérez-Cejuela…

Mi experiencia con el abuso escolar comienza pronto… Al contrario que otros testimonios, en el instituto no tuve demasiados problemas, el más pesado repitió curso y entré en bachillerato, ya todos éramos lo suficientemente mayores por tanto para evitar ser imbéciles con los demás. Era el nuevo, pero como digo, íbamos a nuestro rollo.

Pero ahí el colegio. Puede que yo fuese un chico difícil, me gustaba más la soledad que nada. Eso hizo que una advertencia velada se convirtiera después en una amenaza directa: “Que no te va a querer nadie”. En los días buenos, simplemente hacía las cosas como yo querría, pero con algún que otro profesor al que le caía mal, la veda a “enseñarme como se hacían las cosas” estaba abierta. Mentiras, abucheos, chincharme y darme por saco hasta que no me quedaba más que suplicar. Y después llorar. Aun hoy estoy contento de no ver el pelo a nadie de aquellos días (para su propia sorpresa, como si fuese incomprensible).

Y luego, la sorpresa. La historia más archiclásica de abusón la viví ya con bastantes más de 20 años, de Erasmus en Francia. En la residencia de estudiantes había gente de todo el mundo prácticamente, desde el sudeste asiático hasta gente de la propia ciudad. Y era uno de estos últimos lo que me dio problemas… durante bastantes meses. Típico matón, alto y fortachón. Se parecía a Gastón de “la Bella y la Bestia” de Disney, pero con pintas de galán de cine… y comportamiento de niñato. Ponía la música alta -y sólo tenía 2 canciones- pero cuando él quería dormir, nadie tenía motivos para hacer ruido. Iba de latin lover, avergonzado de su propio origen tunecino, así que se metía con chicas de su mismo origen y a mí me amedrentaba amenazándome. Llegamos a las manos una vez. Desde entonces la música rithm & blues me da dentera…

Así que considerando todo, es triste que tenga que decir que abusones habrá en muchos sitios. Lo triste es que el acoso escolar cambie de apellidos, y más raro aún. En Francia no tienen palabra para decir abusón, o no la conocen. Pero hay que enfrentarse, por vosotros, para aunque no creáis que cambie nada, siempre hay que afrontar lo que hay enfrente.”

 

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