Fede

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Fede nos cuenta su historia de cómo aquellos que dicen ser nuestros amigos, a veces, son los peores que nos hacen sentir:

“En la primaria siempre fui como un fantasma para mis compañeros. Era insultado a veces, y a veces lo pasé un poco mal, pero no fue algo excesivo,al menos era nada comparado con otros compañeros de clase. La gente me solía dejar en paz porque era callado, me gustaba leer y era bastante débil. A mi los insultos no me importaban, supongo que lo que más me dolía era no significar nada para nadie. Lo que yo llamo “Infierno” comenzó en la secundaria.

Cuando empecé estaba emocionado pues tenía una oportunidad de volver a comenzar sin que nadie me conociese, aunque mis compañeros de colegio iban conmigo al mismo instituto tenía la oportunidad de conocer gente nueva, gente a la que importarle. Pero las cosas no salieron como había planeado. Ese primer año de instituto un compañero antiguo de clase con el que no me llevaba mal, al que llamaré J, empezó a hablarme y me pidió que me sentara con él en clase pues el que por entonces era su mejor amigo, con el que pasaba todo el rato, iba a otra. Yo, quizá por miedo o quizá por no pensarlo demasiado, me senté con él. Con el tiempo nos relacionamos con otra chica de la misma clase, a la que llamaré V, y pronto hicimos un pequeño grupo. Los tres habíamos sido insultados y, digámoslo así, molestados en el colegio, a los tres nos gustaba leer, el arte y éramos “diferentes” al resto de los chicos de clase, parecía un grupo de amigos con los que me podía sentir a gusto.

O eso creia yo hasta que empecé a suspender asignaturas nada más pasar a segundo curso.

J y V eran y son muy buenos estudiantes, los dos hijos de profesores,que siempre se han destacado por ser los favoritos del profesorado debido a su personalidad supuestamente madura y adulta. Por esos factores a la hora de hacer los trabajos en grupo mis ideas empezaron a ser despreciadas y, con el tiempo, dejé de proponer nada y me dediqué a seguir lo que V decía, pues ella empezó a llevar la voz cantante en todo. Con el tiempo dejé de ser Yo para ser solo una extensión de ellos dos. Me empecé a sentir mal conmigo mismo porque cada asignatura que suspendía se derivaban en miradas cómplices entre ellos dos e insultos por parte de J, que empezó a tratarme como si tuviese retraso y a dejarme de lado a mi V y a mí por gente más popular. Solo fui usado por J para no estar solo en su primer año de Instituto.

El estrés de las notas, los insultos de J y problemas familiares me hicieron quedarme calvo a los catorce años de edad, y con calvo quiero decir que perdí todo el pelo, cejas y pestañas incluidas. Debido a esto y por críticas de J dejé de actuar,que era una de mis pasiones.

Pasamos a tercer curso y las cosas se pusieron peor. V empezó a imponer sus ideas sobre todo y sobre todos, y J aunque iba con nosotros en trabajos de grupo y en los recreos nos acabó dejando prácticamente de lado por gente que le pegaba y le insultaba. Yo le defendí varias veces y lo único que recibí fue un chiste cruel referente a mi calvice:chiste de quimioterapia. Los problemas familiares se juntaron y empecé a pensar vagamente en el suicidio.

Pasé a cuarto curso de milagro, y J iba a una clase distinta a la nuestra. Yo me convertí prácticamente en un lacayo que seguía la sombra de V y que solo hacía lo que ella decía. Nadie me veía en clase, nadie me hablaba, y los profesores solo hacían caso a V pues su madre trabajaba en el centro. No podía criticar ningún punto de vista suyo, porque si lo hacía recibía críticas agudas e hirientes que nunca se podrían ver como insultos, pues estaban revestidos de una máscara de educación. Si hacía alguna presentación en clase,o si escribía algún relato y lo leía en voz alta en el aula y por alguna razón me sentía mínimamente orgulloso de ello ahí estaba V para sacar algún comentario sobre mis errores: “Hay gente que lo ha hecho peor”,”Eso que has escrito es muy tópico”,”Tampoco es para tanto,es solo un relato”.

Así que al final dejé de escribir.

Un día decidí dejar el grupo, y V me empezó a decir que mi comportamiento había sido horrible y que debía disculparme con J y con ella. Decidí no hacerlo y, entonces, J y V empezaron otra vez a estar juntos,como si hubiesen sido amigos de toda la vida. A la vez en clase V me llamaba arrogante y decía que no se podía hablar conmigo. El tiempo me hizo repetir cuarto curso y ellos, al pasar a bachiller, encontraron grupos distintos. A mi, por el contrario, ahora me cuesta mucho hacer amistades e integrarme de nuevo. Pienso que todo volverá a ocurrir como con V y J, y prefiero quedarme solo a volver a sufrir todo lo que sufrí. La soledad es una idea que me lleva a pensar cada día en el suicidio, y solo una amistad por Internet es lo que me mantiene aún con esperanzas de que me espera algo mejor. Me siento perdido, pues el periodo que he pasado con J y V me han hecho odiar todo lo que adoraba (el teatro y escribir) y ya no sé quién soy.

Muchas veces pienso que podría haberme ido, tuve muchas oportunidades, pero no lo hice. Tenía miedo de quedarme solo. Ahora, cada vez que les veos integrados y felices me pregunto si el problema no lo tengo yo. Quizá el único que se ha buscado todo esto he sido yo.

Este es el fin de mi historia, y supongo que debería dar una moraleja. Ahí va: si os pasa lo que a mi, si os veis despreciados e insultados por aquella gente que dice ser vuestros amigos, entonces no hagais como yo, marchaos, buscad a otra gente. No os dejeis reducir como yo. Porque si os dejais reducir luego es muy dificil volver a crecer.”

– Fede

2 pensamientos en “Fede

  1. Es una historia que me ha puesto el bello de punta… El teatro también es mi pasión, como la música y escribir. Yo también he sufrido Bullying y otros problemas, pero eso no quiere decir que tenga que dejar todo lo que adoro, mi mundo. Escribo este comentario para Fede y decirle de que por esto no te tienes que darte por vencido, que todo llega, y si tu pasión es el teatro y escribir hazlo. Hazlo. Te sacará de algunos problemas y podrás desahogarte con algo que realmente te gusta. Y lo del suicidio… La verdad es que el 42% de los adolescentes que sufren Bullying se suicidan. Sí, es algo que no es fácil de asumir, tanto el dato como el dolor que sentirás en tu interior y quererlo sacar al exterior o tan solo desaparecer. No lo hagas. No lo hagas. La verdad, es una tontería. Te lo digo por experiencia. Y, desde aquí te doy todo mi apoyo, no estás solo, estoy segura de que hay un montón de gente que te adora por lo que eres. Sé fuerte.
    Te dejo mi Twitter por si necesitas hablar o comentar algo http://www.twitter.com/tamaraviolin y mi blog http://www.palabradeviolinista.blogspot.com.es.
    🙂

    • Hola,hacía tiempo que había leído el comentario,y no había sabido que responder,pero bueno,me parecía de mala educación no hacerlo:El caso es que te sigo en twitter pero mi cuenta es privada y hay que pedir solicitud.No sé si es seguro que te diga mi cuenta por aquí.Pero solo quiero que sepas que te sigo y que te agradezco tus palabras…

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