Lo que esconde Marilyn Monroe: ¿quién es Norma Jeane?

Cuando escucháis el nombre de Marilyn Monroe, ¿qué es lo primero que os viene a la mente? Probablemente, la imagen de una guapa joven, con rizos rubios, con labios rojos y eyeliner. Muchos pensarán en ella como todo un simbolo sexual, otros como la típica rubia tonta… En general, todo el mundo sabe que Marilyn Monre fue una leyenda del cine.

Lo que pocos saben es la verdadera historia de Marilyn Monroe, o de Norma Jeane Mortenson, su verdadero nombre. Detrás de todo el glamour de una estrella de Hollywood, de todos esos focos y ese sueño, hay mucho más que no llegamos a ver: una verdadera batalla personal, familiar y emocional. Para comprender a Marilyn, tenemos que empezar desde el principio…

Norma Jeane Mortenson nació el 1 de junio de 1926 en Los Ángeles (Estados Unidos). Sin conocer quién fue su verdadero padre biológico, Norma creció en el fruto de una familia desestructurada. Su madre nunca ejerció su papel propiamente, asi que el bebé pasó a manos de Grace, la mejor amiga de su madre, y, a ratos, su abuela. La pequeña comenzó a vivir con una familia de acogida, los Bolender, conocida en el vecindario por hacerse cargo de los niños que nadie quería y que nunca la trataron amablemente. Solía ver a su madre los fines de semana pero era demasiado pequeña para saber qué papel tenía esa mujer en su vida. Norma consideraba que los Bolender eran sus padres, pero ellos jamás le permitieron que los llamara “papá y mamá” y le dejaron muy claro que solo estaba allí porque alguien tenía que ocuparse de ella.

Poco después, la madre de Norma volvió a hacerse cargo de ella durante un breve periodo de tiempo hasta que fue ingresada en un sanatorio cuando sufrió una crisis nerviosa y fue diagnosticada con esquizofrenia paranoide. La mejor amiga de su madre, Grace, se ocupó de Norma, a pesar de que Grace tampoco tenía mucho instinto maternal. Cuando cumplió los nueve años, Grace se casó y, por motivos que nunca llegó a comentar, dejó a Norma en el Orfanato de Los Angeles, y le prometió que algún día volvería a buscarla. Dieciocho meses pasó en aquel lugar antes de volver a pasar por numerosas casas de acogida donde no la trataron mejor que la primera, siendo incluso víctima de abusos sexuales.

“Nadie me dijo jamás que era bonita cuando era pequeña. A todas las niñas pequeñas deberían decirles que son bonitas, incluso aunque no lo sean”

Además de sus problemas familiares, Norma Jeane tampoco lo pasó nada bien en el colegio. Era una niña muy tímida y le costaba relacionarse con los demás. Sus compañeros la llamaban “Norma Jeane, la palillo” y se burlaban de su ropa y por ser “la chica que venía de un orfanato”. La cosa cambió un poco cuando llegó la pubertad y Norma desarrolló esas curvas que tanto la caracterizaron. Los chicos ahora estaban más interesados en ella, mientras que las chicas la veían como una amenaza.

La vida de Norma cambió cuando su tía Ana Lower se hizo cargo de ella cuando tenía doce años. “Supongo que la tía Ana fue la primera persona en el mundo a la que realmente quise y que me quiso. Era un ser humano maravilloso”, dijo Marilyn años después al escritor Maurice Zolotow. Estuvo con ella el resto de su adolescencia.

A los 16 años, Norma Jeane se casó con James Doughterty, uno de los chicos más populares de la escuela. Tuvieron un noviazgo fugaz y a penas se conocían realmente, por lo que su matrimonio no duró. Norma decidió empezar a vivir la vida que quería. Se divorció de su marido y se presentó a varios castings para empezar a trabajar como actriz. Fue contratada por uno de los ejecutivos de la Twentieth Century Fox para trabajar como extra de cine durante seis meses. Fue él quien le propuso el nombre artístico de Marilyn Monroe: Marilyn por la actriz Marilyn Miller y Monroe por ser el apellido de soltera de su madre. Se inscribió en clases de arte y literatura, empezó a cambiar de imagen y poco a poco logró hacerse un hueco en el mundo del cine.

Norma se casó otras dos veces: una de ellas con Joe DiMaggio, cuyo matrimonio se rompió a los nueve meses por el maltrato físico que ejercía sobre ella; y la otra con Arthur Miller, del que también se divorció unos años después.

A pesar de que era una mujer que desbordaba glamour, seducción y feminidad, Marilyn estaba profundamente deprimida. La carencia de afecto durante su niñez hacía que sintiera la necesidad ser aceptada por los demás. Necesitaba sentirse querida. Se volvió adicta a los barbitúricos y al alcohol intentando lidiar con sus demonios y poco tardaron sus problemas de ansiedad, su estado de ánimo y conductas impulsivas en afectar a su trabajo.

“Sí, había algo especial en mi y sabía exactamente lo que era. Yo era el tipo de chica que encontrarías muerta en una habitación con un bote vacío de somníferos en la mano”

– Marilyn Monroe, My Story

En la madrugada de 5 de agosto de 1962, Marilyn Monroe apareció muerta en su habitación. Conociendo su historial, no es de extrañar que se clasificara como un “probable suicidio”, pero lo cierto es que la muerte de esta actriz siempre ha sido todo un misterio. Su ama de llaves, Eunice, cuenta que se despertó a las tres de la madrugada y vió la luz encendida por la rendija de la puerta de Marilyn. Se acercó, comprobó que estaba muerta y dio la voz de alarma. La autopsia demostró que Marilyn murió de sobredosis pero que era muy improbable que las ingiriera oralmente: no habían residuos en su estómago. Se piensa que pudo haber sido administrado por una inyección o por un enema, y es poco posible que Marilyn se lo administrara ella misma. Las coartadas de Eunice fueron confusas y mostaban ciertas contradicciones, por lo que se piensa que ella pudo haber estado metida en todo el asunto.

No se sabe si Marilyn se suicidó realmente o su sinceridad con respecto a sus problemas mentales fue aprovechada para hacer que el suicidio fuera la coartada perfecta para deshacerse de la actriz. Quizás la razón principal fue por el noviazgo que mantenía en secreto con el presidente Kennedy. Lo que los expertos piensan es que Marilyn no acabó con su vida, sino que es mucho más probable que fuera asesinada por “saber demasiado”.

En conclusión, Marilyn Monroe no era para nada la rubia tonta que todos veían en ella. A Marilyn le encantaba leer y escribir, y los que llegaron a conocerla aseguraron que era una mujer muy inteligente. La actriz, que fue todo un icono en los años cincuenta, fue víctima de problemas emocionales imposibles de evitar. Una familia desectructurada, víctima del maltrato de su compañeros en la escuela, sumergida en una profunda depresión de la que, por desgracia, no salió; y una imágen pública totalmente distorcionada a su yo real, la verdadera historia de Marilyn Monroe es triste pero inspiradora. A pesar de todo lo que sufrió, siempre supo mantener la cabeza alta y luchar por conseguir sus sueños, siempre con una sonrisa aunque no siempre fuera sincera. Su condición no impidió su éxito, y espero que esta historia os inspire tanto como me ha inspirado a mi.

“Creo que esto funciona así. Te obligas a levantarte. Te obligas a poner un pie delante del otro y, joder, te niegas a dejar que te afecte. Luchas. Lloras. Maldices. Luego sigues viviendo. Así es como yo lo he hecho. No hay otra manera”

– Marilyn Monroe, My Story

Los que queráis saber más sobre Marilyn Monroe:

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