Novatadas universitarias: ¿tortura o tradición?

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El inicio del curso no solo afecta a los más pequeños. Muchos jóvenes comienzan su primera año universitario estas semanas, los que tienen más suerte lo harán en su ciudad pero algunos se ven obligados a trasladarse por diferentes motivos, y convivir con otros universitarios en Colegios Mayores o en pisos compartidos.

El comienzo de un nuevo año universitario significa para muchos el inicio de una “tradición” en los pasillos de las facultades: las novatadas. Se trata de bromas pesadas y humillantes que realizan los alumnos veteranos a los de primer curso.

Según la Asociación No Más Novatadas, estas son las más comunes en España a día de hoy:

  • De rodillas, en un parque, generalmente dentro del campus universitario, les meten un embudo en la boca y les echan sangría o vodka a chorro hasta que caen mareados. La mayoría de las veces, hay que llevarlos a rastras a los Colegios.
  • Usan a los “novatos” de ceniceros en las habitaciones de los “veteranos” que fuman (tienen que estar de pie con la mano extendida para recoger la ceniza). En ocasiones, la ceniza se la echan en la boca
  • Les hacen pasar la noche debajo de la cama de un “veterano”; a veces, con heridas o magulladuras a consecuencia de otras novatadas.
  • Beber vinagre, vino mezclado con posos de café y/o gel de baño
  • Tragar cosas no comestibles (ej., monedas o tierra). Comer alpiste o comida para perros o gatos, en ocasiones a gatas y con un collar y correa para perros puestos.
  • Flexiones a capricho de cada “veterano” (cuando los “novatos” se resisten a algo, o no les parece que lo han hecho lo suficientemente bien; o cada vez que se cruzan con uno de ellos). Suelen sentarse encima uno o dos sujetos mientras las hacen, para que requieran mayor esfuerzo.
  • Duchas de agua fría, juntos o separados, desnudos o vestidos, en un ambiente de gritos y hostigamiento; incluso los despiertan varias veces durante la noche para eso. En ocasiones, se alterna con duchas de agua muy caliente.
  • “La nevera”, práctica muy extendida, consiste en que, una vez duchados en agua fría, tienen que pasar toda la noche, mojados, en una terraza o balcón del Colegio.
  • Les hacen ponerse de asiento, a cuatro patas, y se sientan encima los “veteranos”.
  • Tiran al suelo y por los pasillos (a veces, por la ventana) absolutamente todo lo que tienen en la habitación y embadurnan las paredes del cuarto de baño con su pasta de dientes, cremas o geles.
  • Los “invitan” a hacer carreras de caballos (los caballos son, por supuesto, los “novatos”), cargando con “novatas” de otros C M y tragándose el alcohol que les meten por la boca (tequila, vodka, ginebra…) También tienen que cargar con los “veteranos”; en muchas ocasiones, con los pantalones o calzoncillos a media pierna para que tengan dificultades al andar.
  • Tienen que lavarse los dientes con la escobilla del WC.
  • Los desnudan y les depilan las piernas.
  • Les rapan el pelo.
  • Les ponen grapas de papelería en la piel si se producen lesiones por otras novatadas.
  • En algunos Colegios no se puede dormir ni una sola noche y se cometen actos de auténtico vandalismo (rompen lámparas, tiran maletas, somieres…). Es conocida “La noche de los cuchillos largos” de varios Colegios por sus actos de abuso, vandalismo y especial falta de límites.
  • También se está poniendo de moda el llevar a los “novatos” a pisos de antiguos colegiales para tenerlos de criados. Allí los meten en armarios durante horas, a veces, con un hornillo de gas encendido dentro. Les hacen lamer el suelo con la lengua, chuparles los pies, llevar a cabo las tareas domésticas, etc…
  • En ocasiones, cada vez más, reciben una bofetada en la cara o un puñetazo en el brazo, en el pecho o boca del estómago cuando se niegan a hacer algo; incluso reciben patadas.
  • Tienen que autopegarse o pegar a otros novatos. En ocasiones, ponen a dos a pegarse recíprocamente , teniendo que darse cada vez más fuerte.
  • Los nuevos alumnos y alumnas no disponen ni de tiempo ni de espacio para ellos; no disponen de sus vidas. Tienen que estar todo el día (a veces, las noches también) a disposición de los “veteranos” y “veteranas” que, presencialmente o por medio de los móviles o blackberrys les mandan avisos sin parar, requiriendo sus servicios para todo tipo de recados y caprichos particulares y colectivos, (hielo a las tres de la madrugada, un bolígrafo verde, un bocadillo, un espejo de pared, dinero del cajero…)
  • Además, cuando un “veterano/a” de su C. M. estudia su misma carrera, convierte al “novato/a” en su servidor particular, una especie de esclavo o mascotita que ha de estar a su disposición para todo lo que se le antoje también en la Facultad o Escuela: comprar libros, hacer fotocopias, incluso para que cojan apuntes en las clases de los “veteranos”, dejando de acudir a las propias.
  • Les pintan un testículo de verde y otro de rojo y tienen que hacer de semáforo.
  • Son llevados a sitios céntricos, para que la gente que pasa por allí practique el tiro al blanco con el “tartazo al novato”. A un euro el tiro. Nos han comentado que hace dos cursos una ¿señora? pagó 10 euros.
  • Los cogen entre varios y, como si fueran a arrojarlos a una piscina, los tiran violentamente a un gran charco de barro entre el jolgorio general.
  • Los insultan, insultan a su familia, los tratan de usted con gestos autoritarios, les obligan a bajar la mirada en señal de sumisión, les ponen un mote del que no se libran hasta que se van del Colegio (El Marica, Nenita, Soplanucas, Asno, Semental, Foca, Cadáver, Cochino), que, a veces, incluso sale en el directorio del Centro (no suelen conocerse por el nombre de pila ni aunque pase el tiempo).

En las universidades y residencias se establece un calendario de novatadas, que puede durar entre semanas y meses, en las que los novatos serán totalmente anulados. No tendrán vida salvo las clases y las bromas de sus compañeros. Para muchos en el ámbito universitario (incluyendo profesores) es algo normal, un rito de iniciación por el que todos debemos pasar. Si dejamos de lado el hecho de que esto se considere como una tradición, las novatadas siguen el procedimiento del bullying escolar: humillaciones, manipulaciones, implantación del miedo, ejercer control total sobre la víctima… Estas “bromas” pueden causar traumas que durarán para siempre. Y lo peor es que muchos de los que ahora son novatos, el próximo año harán lo mismo que le hicieron a él pero a los nuevos.

Existen diferentes opiniones sobre este tema, pero se debería tener en cuenta que (tal y como menciona NMN): no hay novatada pequeña porque en todas se establece el dominio de la voluntad de unas personas por parte de otras y porque, permitir que se hagan novatadas, por “pequeñas” que sean, las legitima. Las novatadas no deben formar parte de una diversión sana.

Este tipo de maltrato se puede denunciar:

  • Denuncia administrativa, ante el vicerrectorado correspondiente de la universidad donde estudien los agredidos. Suelen llamarse “Vicerrectorado de Atención a la Comunidad Universitaria” o “Vicerrectorado de Estudiantes”, pero varía el nombre en función de cada universidad. Mirando en la web correspondiente, lo especifica. La denuncia de tipo administrativo puede completarse con la intervención del Defensor del Universitario. Cada universidad suele tener el suyo. Si deciden usar esta vía, hay que escribir o llamar a ambas oficinas: vicerrectorado y defensor del universitario. La sanción para los agresores sólo sería de tipo administrativo: expulsión del Colegio Mayor o Residencia, expediente o expulsión de la Universidad y/o retirada de beca en caso de que la tengan. El problema es que hay que aportar nombres o pistas sobre los autores y, posiblemente, algún testigo. No vale una denuncia en “abstracto”. Aunque no tenga carácter de denuncia, sí se puede poner en conocimiento del Vicerrectorado lo sucedido.
  • Denuncia judicial: se presenta en el Juzgado de Guardia correspondiente a la localidad en que se haya producido el hecho, o en la oficina de denuncias de la Policía Nacional. La denuncia, tanto en el Juzgado de Guardia como en la Policía Nacional, puede presentarse por simple comparecencia del interesado, sin necesidad de estar asistido de abogado. En caso de que prospere, entonces podrá ser necesaria la asistencia letrada para el proceso judicial, aunque de la acusación se encargará en todo caso el Ministerio Fiscal de oficio. De todos modos, siempre facilita mucho las cosas acudir allí con un abogado asesor. Este tipo de denuncias, si avanzan, también necesitan testigos y nombres o pistas sobre la identidad de los que cometieron los actos. La Asociación dispone de una plantilla-modelo de denuncia judicial, que contempla varios supuestos.

Si queréis saber más sobre este tema, visitad nomasnovatadas.org

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