Trastornos alimenticios, ¿qué son?

Me gustaría dedicar unos días a publicar varias entradas para hablar sobre una de las secuelas del acoso (sobre todo si se meten con el físico de la víctima) y, en general, algunas de las enfermedades más comunes en adolescentes, hayan sido o no víctimas de bullying: los trastornos alimenticios. Estos se caracterizan principalmente por períodos o hábitos incontrolados e impulsivos de ingesta de alimentos más allá de unos límites razonables. Las víctimas sufren graves perturbaciones en sus comportamientos alimenticios relativos a pensamientos y emociones, así como cambios en su peso. Las edades más comunes en las que se suelen dar estos trastornos son entre los 15 y los 35 años, aunque la mayoría de los casos se presentan entre los 14 y los 18. Conozcamos un poco más cuáles son los más frecuentes:

Anorexia

La anorexia consiste en un trastorno de la conducta alimentaria que supone una pérdida de peso provocada por el propio enfermo y lleva a un estado de inanición. Se caracteriza por un miedo obsesivo a aumentar de peso y por una percepción distorsionada de su propio cuerpo, por lo que quien la padezca irá disminuyendo de peso mediante ayunos y reduccion de alimentos.

Normalmente comienza con la eliminación de los hidratos de carbono, ya que existe la falsa creencia de que engordan. A continuación rechaza las grasas, las proteínas e incluso los líquidos, llevando a casos de deshidratación extrema. A estas medidas drásticas se le pueden sumar otras conductas asociadas como la utilización de diuréticos, laxantes, purgas, vómitos provocados o exceso de ejercicio físico.

Algunos de sus síntomas son claros: una notable pérdida de peso, una percepción errónea del propio cuerpo, rechazo a mantener el peso corporal por encima del mínimo adecuado para la edad y talla del enfermo, miedo al aumento de peso, preocupación excesiva por la composición calórica de los alimentos y por la preparación de los alimentos, reducción progresiva de los alimentos, obsesión por la imagen, la báscula, los estudios y el deporte; otros, sin embargo, no son tan claros: ausencia de ciclos menstruales en las mujeres, constante sensación de frío, reducción de las pulsaciones cardiacas… Además, los enfermos de anorexia suelen presentar depresión e irritabilidad, acompañado en casos extremos de autolesiones.

El 95% de las personas que sufren anorexia son mujeres. No están claros los factores que inducen a este trastorno, aunque se cree que influyen varios, entre los que están los genes, las hormonas y los factores externos.

Bulimia

Se caracteriza por una pérdida de control de lo que se come (atracones) que se compensa con vómitos inducidos o excesivo uso de laxantes y/o diuréticos, así como toma de medicamentos para adelgazar, excesivo ejercicio o ayunos. A menudo sienten miedo a ganar peso, vergüenza e infelicidad con respecto a su cuerpo. El ciclo de atracones y purgas puede continuar de forma semanal o incluso diaria.

Los síntomas principales de esta enfermedad suelen ser garganta y esofago inflamado por los constantes vómitos, inflamación de las glándulas salivares, desgaste del esmalte de los dientes, reflujo y otros problemas estomacales, deshidratación severa, irritación de estómago, desequilibrio de electrolitos. Pasa mucho más desapercibida que la anorexia, pero es igual de grave.

Igualmente que en la anorexia, se desconocen los factores pero se cree que influye la genética y el entorno social. Estas personas tienen a padecer también depresión y probemas de ansiedad. Los bulímicos se ven gordos, incluso cuando su peso es normal; se avergüenzan de su cuerpo y lo rechazan, por lo que intentan hacer dieta en todo momento. A pesar de todo, la ingestión compulsiva a escondidas o durante la noche es una de las principales características de esta patología. Pueden llegar a gastar una gran cantidad de dinero en comida o recurrir a la que ya hay en casa, que comienza a desaparecer misteriosamente de la despensa. No sienten ningún placer al comer ni preferencias en cuanto al tipo de alimentos, sólo buscan saciarse. Intentan evitar los lugares en los que hay comida y procuran comer solos. Su comportamiento suele ser asocial, tienden a aislarse, y la comida es su único tema de conversación. Además, la falta de control sobre los alimentos les produce grandes sentimientos de culpa y vergüenza.

Trastorno alimentario no especificado

Se trata de un trastorno que afecta a mujeres que:

  • Cumplen todos los requisitos para poder ser diagnosticadas de anorexia nerviosa, excepto que presentan menstruaciones regulares.
  • Cumplen todos los criterios establecidos para el diagnóstico de anorexia nerviosa, excepto el peso, que se encuentra dentro de límites considerados normales.
  • Cumplen los criterios de bulimia nerviosa excepto por el hecho de que la frecuencia de los atracones y otras conductas alimentarias no adecuadas ocurren con menor frecuencia de dos veces por semana o se han prolongado menos de tres meses.
  • Emplean frecuentemente conductas alimentarias no adecuadas después de la ingesta de pequeñas cantidades de alimentos en una persona de peso normal. Por ejemplo, provocarse el vómito después de tomar un trozo de chocolate.
  • Mastican la comida y después la expulsan sin tragarla o tragando cantidades muy pequeñas.
  • Hacen comilonas recurrentes sin que existan las acciones compensatorias características de la bulimia nerviosa.

Comedores compulsivos

Este trastorno es prácticamente igual que la bulimia con la única diferencia de que no existen acciones compensatorias, es decir, el enfermo no se provoca el vómito ni utiliza laxantes para compensar sus atracones; aunque sí que están seguidos de sentimientos de vergüenza o culpa. Las personas que comen compulsivamente suelen experimentar angustia y depresión.

Por supuesto, en el caso más extremo de estos trastornos se puede llegar a la muerte de la víctima. Las personas que sufren alguno de estos trastornos difícilmente podrán pedir ayuda, pues temen que si la piden, entre otras cosas, les harán engordar: su mayor miedo, por lo que es muy importante el apoyo a las personas que estén pasando por este problema y pedir ayuda psicológica de inmediato en cuanto se vea el problema, pues cuanto primero se diagnostique y trate, mejor será la recuperación.

© Fuentes (aquí y aquí)

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